Storytelling: Cuentos de hadas, una necesidad vigente

Los cuentos en sí mismos no necesitan ni análisis ni explicación. No son como las fábulas que tienen una moraleja explícita para que no quede duda alguna de cuál es el mensaje que se quiere transmitir. Los cuentos, ya sean monosémicos o polisémicos, pertenecen a otra clase distinta de transmisión de la información en la cual la explicación y la comprensión forman parte de un proceso íntimo y, en la mayoría de las veces, ignorado por la propia persona, al actuar directamente sobre el inconsciente. De ahí la intensidad de su poder de sanación.

“Los cuentos son una medicina” afirma sin eufemismos Clarissa Pinkola Estés, autora del libro “Mujeres que corren con lobos”. Una medicina no sólo para el alma –como se suele decir complacientemente cuando algo es bonito pero carece del aval científico propio de esta época escéptica y descreída – sino para todo el equilibrio psicofísico del ser humano. Por suerte, mucha gente atenta reconoce que el gran poder de transformación personal que poseen los cuentos no sólo no ha perdido vigencia a través de los años, sino que hoy en día ha ganado un protagonismo único y un lugar de privilegio en cuanto a su función higiénica, pedagógica y terapéutica. Niños y mayores pueden hoy día aprovecharse de los valiosos mensajes encerrados en ellos para crecer y despertar a la conciencia de sí mismos.

A través de los cuentos es posible establecer relaciones entre el mito, el sueño y la historia de la civilización; también entre el inconsciente colectivo y el individual. Cada cuento es como si fuera un sueño persistente de la humanidad en su conjunto.

Para realizar un análisis minucioso del valor que encierran las historias, podemos comenzar por re-dimensionar el verdadero significado que tienen en los cuentos tradicionales las diferentes acciones simples que se desarrollan en ellos: cocinar, lavar, barrer, etcétera. “Todas estas metáforas ofrecen maneras de pensar, medir, alimentar, fortalecer, limpiar, y ordenar nuestra vida anímica”, concluye la doctora Pinkola Estés.

StorytellingLos cuentos son una manera de pensar cierta información. Una forma es organizarla a lo largo de una historia, para ver cómo se llega a un objetivo prefijado desde el principio. En el primero de los 450 capítulos de un culebrón cualquiera ya sabemos cómo será el final: la pareja finalmente estará unida. El público no las mira para saber cómo terminan, sino para conocer cómo es la secuencia de acontecimientos que finalmente llevará, contra todas las adversidades, a que la pareja acabe por encontrarse. El cuento maravilloso funciona sobre la misma base; el lector sabe que al final, la historia terminará con un “y fueron felices para siempre”, pero lo que realmente interesa es averiguar cómo hace nuestro personaje para sortear los inconvenientes que se le presentan; cómo resuelve cada disyuntiva; cuáles son las decisiones acertadas que lo llevan a ese “final feliz”. Los niños (y también los adultos), al escuchar un cuento de hadas, tienen el deseo y la necesidad de que el final sea feliz. De esa manera su espíritu se tranquiliza al saber que el mundo está en equilibrio y existe la justicia. porque las buenas acciones reciben su recompensa y las malas su castigo.

Los cuentos nos aportan una sabiduría acumulada a través de los siglos, la sabiduría de otros que ya han pasado por este mismo lugar y han resuelto estas situaciones de diferentes formas. En cada cuento que leemos o escuchamos, podemos ver que ya otra persona se encontró en esta encrucijada, tuvo que tomar una cantidad de decisiones y que halló una determinada salida.

El psicólogo y terapeuta Lorenzo Hernández Pallarés anota que los cuentos están imbuidos de los propios arquetipos universales de sanación: Mago, Hada, Rey o Reina, espíritus de la naturaleza, animales parlantes, genios y objetos de poder, etc. Como un verdadero regalo de nuestros antepasados, los cuentos contienen un “tesoro” escondido a los ojos. Disfrazados bajo el aspecto de algo simple, en ellos se tratan asuntos que atañen a la esencia del ser humano y su realización con un tratamiento infantil.

Nosotros, como personajes de la historia de nuestra vida, vamos en busca del ansiado tesoro. Un tesoro que cada uno puede nombrar de diferentes formas: satisfacción, amor, felicidad, libertad, fertilidad, equilibrio, maduración, sabiduría… Cada Cuento es un Mapa de cómo llegar a ese Tesoro.

En la mayoría de los cuentos de hadas la culminación es representada con la boda del príncipe y la princesa, que alude a la integración de opuestos, gran tarea del ser humano a lo largo de todo su proceso de crecimiento personal. Cada uno de los personajes de la historia representa un aspecto del alma humana y en nosotros viven todos y cada uno de esos personajes.

En estos cuentos los personajes femeninos y masculinos son arquetipos de lo femenino y lo masculino en cada ser humano. El género no equivale al sexo, es deseable que, en su evolución, las personas de ambos sexos desarrollen cualidades tanto femeninas como masculinas porque ambas encierran valores e ideales que, integrados, transforman al ser humano.

En los cuentos la belleza es básicamente un símbolo de autenticidad y bondad y no de atractivo físico y sólo cuando la “bella” logra amar a su “bestia” interior, en lugar de rechazarla, puede realizarse como una persona completa: integrada y consolidada.

Los cuentos de hadas son también un mapa de los peligros que nos acechan a lo largo de todo el camino, representados por ciénagas, bandidos, ogros, brujas, farsantes, dragones y fantasmas.

A lo largo de la historia de la humanidad, el contador de cuentos, ha tenido la hábil particularidad de recrear experiencias simples, aquéllas que para una persona pueden pasar como un hecho irrelevante, y convertirlas en narraciones que dejan una enseñanza, producen un efecto, una reflexión, un sentimiento, una conclusión y no solamente resultan un pasatiempo o entretenimiento.

El escritor argentino Jorge Luis Borges decía: “Sólo podemos comprender una cosa si logramos identificar su metáfora.” Es a través de la metáfora que supone un cuento que podemos descubrir y operar sobre las historias que nos han quedado sin cerrar de nuestro pasado. Cómo nos identificamos con determinados personajes y cómo, inconscientemente, atribuimos sus características a personas de nuestro entorno. De esta manera, la sugerencia se dirige hacia la estructura profunda del lenguaje y, por ende, del pensamiento de cada sujeto. Especialmente para los adultos, la terapia del consejo y de lo que la persona debería hacer y no hacer, con la mejor de las intenciones, no hace sino agravar el problema ya que seguramente el sujeto ha razonado estas cosas muchas veces y su diálogo interno circular no ha hecho más que sumirle en un estado de desesperanza aún mayor; sumado esto a que es algo que le viene de fuera.

El Dr. Suzuki dice que “cualquier arte o conocimiento que un hombre consigue por medios externos no es realmente suyo, no le pertenece intrínsecamente; es sólo lo que procede de su ser interior lo que puede reclamar verdaderamente como suyo”. Al escuchar una historia la vivimos. Los problemas del protagonistas son los nuestros y su triunfo, nuestra victoria. Al escuchar una historia, se generan dentro de cada uno una serie de imágenes que son absolutamente propias e íntimas. Luego, al recordar esa historia, se recuerdan primero esas imágenes, que luego se encadenan en una serie de sucesos para formar la trama. Esas imágenes sobre las cuales se desenvuelve la historia, fueron creadas por cada uno y forman parte del propio entorno personal de cada cual (fantástico o real) y hacen que la persona se apropie de ellos y se identifique en esos lugares al igual que cada aspecto del alma se identifica con cada uno de los diferentes personajes. Cada persona tiene una cueva oscura a la que preferiría no entrar, un cofre con un tesoro que debe descubrir y un dragón al que debe vencer.

La importancia del lenguaje metafórico radica en su capacidad para burlar la inteligencia consciente y altamente estructurada del pensamiento que es la que, al final, mantiene el problema siempre latente.

El psicólogo y terapeuta Jeffrey Zeig apunta que la utilización del lenguaje metafórico tiene las siguientes ventajas:

  • Las historias no implican una amenaza para nuestro sistema de creencias
  • Captan el interés del oyente.
  • Fomentan la independencia del individuo, quien al tener que conferir sentido al mensaje, extrae sus propias conclusiones o emprende acciones por propia iniciativa.
  • Pueden ser utilizadas para eludir la natural resistencia al cambio.
  • Ofrecen un modelo de flexibilidad.

Por otro lado, el poder de la metáfora no lo determina el narrador, sino el oyente y lo que su mente inconsciente hace con el relato. La metáfora pertenece al tipo de lenguaje centrado en el universo del oyente, y no en la sabiduría del relator. Apela a nuestra intuición y no a la lógica deductiva.

Suzuki argumenta que, ontológicamente hablando, puede entenderse que “la cualidad fundamental de la intuición es la de llegar directamente al contacto con la realidad: La mente humana está generalmente atiborrada de ideas y conceptos. Cuando un hombre ve una flor y le asocia toda clase de pensamientos analíticos ya no es la flor en sí misma”. El lenguaje figurado ayuda a que el oyente pueda conectar con su propia intuición.

Siguiendo con la analogía planteada por Suzuki, cada imagen de los cuentos de hadas es como una flor viva que se mantiene en la memoria, sin ellas sólo queda el vago eco de una serie de sucesos y datos, un esqueleto desnudo. Umberto Eco lo describe muy bien en el final de su primera novela, cuando el joven Adso al escribir sus memorias apunta: “Stat rosa pristina nomine, nomina nude tenemus”, de la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos.

Los que hemos tenido la suerte de que siendo niños nos nutrieran con historias y cuentos de hadas, probablemente no recordemos los nombres de esas historias y de muchos de los personajes, pero las imágenes hermosas y reparadoras jamás se borrarán de nuestra memoria.

Guille Mealla

Comunicación e Imagen

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Bibliografía:

  • Daniel Penac – Como Una Novela-Steiner, U. Grahl, C. Von Heydebrand Y F. Lenz – Editorial Rudolf Steiner La Sabiduría De Los Cuentos De Hadas.
  • Pinkola Estés C. – Mujeres Que Corren Con Los Lobos – Zeta
  • Nancy Mellon – Storytelling And The Art Of Imagination –
  • Hnos. Grimm – Todos Los Cuentos De Los Hermanos Grimm – Ed. Rudolf Steiner
  • Biedermann, H. – Diccionario De Símbolos – (1993). Barcelona. Paidós.
  • Victor Frankl – El Hombre En Busca De Su Significado –
  • Fromm, E. – El Lenguaje Olvidado – (1980) Buenos Aires: Hachette
  • Jung, C. G. (El Hombre Y Sus Símbolos – 1997b) Barcelona: Caralt.