Descubierto por habitantes del Amazonas hace miles de años atrás, el uso de kambó se está extendiendo -con presuntos objetivos terapéuticos- a todo el mundo y de manera muy especial en los países latinoamericanos, con la promesa de curar todo tipo de enfermedades.

El veneno que produce la Rana Kambó (Phyllomedusa bicolor), también conocida como rana mono grande, es utilizada por el anfibio para defenderse de los depredadores. Y que diversas tribus del Amazonas lo siguen usando- para purgar el cuerpo y limpiarlo de toxinas.

Esta rana, de un brillante color verde, vive principalmente en la selva del estado de Acre, en el noreste de Brasil y también en otros países amazónicos, como Bolivia, Colombia, Guyana, Perú y Venezuela.

Se aplica a través de pequeñas quemaduras en la piel y produce “intensos efectos que incluyen vómitos, sudor, taquicardia, mareos, dolor abdominal, e incluso en algunos casos la pérdida de control de esfínter. Síntomas que se extienden por unos 15 minutos aproximadamente”. Y tan sólo pasadas las 24 horas “el cuerpo comienza a recuperar la energía, el cambio es total” cuenta la experimentada pazsiente Janeth Riquelme

De acuerdo a un estudio publicado por la BBC, “científicos advierten que ninguno de los beneficios que se le atribuye está probado científicamente y que en algunos casos su uso podría ser fatal”.

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